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PLANTA ANTHURIUM C-9

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Una de las más habituales aquí es el Anthurium andreanum, que hace gala de unas grandes flores rojas, rosas y blancas, y de hojas con forma de corazón.

Procede de países de clima tropical, por lo que se cultiva bien en interior. Le gustan los entornos con temperaturas cálidas (que no bajen de 15 º C) y con alta humedad ambiental.

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Es una de las plantas más habituales en los hogares y, sin duda, sobran motivos para ello. No solo es increíblemente bella y llamativa. Además, cuando se sabe cómo cuidar de un anthurium es imposible no rendirse a sus encantos. Y es que esta preciosa especie nos lo pone sumamente fácil para desplegar su increíble colorido. Tanto que es ideal para quienes se inician en la jardinería, ya que bien puede catalogarse como una planta de bajo mantenimiento.

Sus características brácteas rojas no son, a pesar de lo que se cree, flores. En realidad, son únicamente hojas protectoras de la auténtica floración. ¿La parte positiva? Que si seguimos al pie de la letra cómo cuidar un anthurium, disfrutaremos de su increíble colorido durante todo el año.

 El anthurium demanda buena luminosidad. Es más: solo si dispone de buen luz indirecta podrá crear sus características brácteas y, por tanto, su floración. Puede sobrevivir en espacios con poca luz, pero es importante saber que lo más probable es que solo disfrutemos de sus hojas. Su lugar ideal: cerca de una ventana.

Lo ideal es que esté en un espacio con entre 20 y 25 grados de manera constante. Importante conocer cómo reacciona, tanto con frío como con calor. Si la temperatura baja de 12 grados, las hojas se secarán y se pondrán amarillentas. Si sube por encima de 28, tendremos que aumentar la humedad ambiental para que no se resienta.

Tanto si vivimos en un clima seco como durante los meses de invierno, no está de más darle de manera constante esa humedad que precisa. ¿Cómo? Creándole un micro clima húmedo en la base de la maceta. Bastará con poner agua de manera permanente en el plato inferior. Pero eso sí: separando siempre, mediante piedras decorativas o cualquier otra cosa, la base de la maceta del agua.

La pauta ideal es de un riego a la semana durante el invierno. Una cantidad que se incrementará en los meses de calor, en los que regaremos entre dos y tres veces a la semana. ¿Cómo saber cuándo toca volver a regar? Cuando el sustrato esté ligeramente seco.

Es el último de los cuidados a contemplar y el que, quizás, menos nos exigirá. Porque lo cierto es que el anthurium solo demanda un trasplante cada dos años. Y no, no podemos dejarla pasar. 

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